La Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ en inglés) y otras organizaciones periodísticas pidieron a los agentes del orden y a los tribunales que respeten sus derechos bajo la Constitución y les permitan hacer su trabajo «sin interferencias, abusos físicos, amenazas o intimidación».
Las organizaciones expresan su solidaridad con los periodistas que han sido agredidos física o verbalmente por agentes de inmigración y otras fuerzas del orden mientras cubrían protestas en Mineápolis, Chicago, Los Ángeles, Nueva Orleans, San Antonio y otras ciudades de Estados Unidos.
La NAHJ y otros grupos que se le unieron hacen un recuento en un comunicado conjunto de diversos incidentes que han afrontado periodistas en los que han sido rociados con gas pimienta y otros irritantes químicos por agentes de inmigración y mencionan a Nick Valencia, que junto a otros representantes de los medios cubría el asesinato a tiros de Alex Prett en Mineápolis.
De acuerdo con las organizaciones, el incidente es consistente con la experiencia de otros periodistas que cubren redadas de inmigración y manifestaciones relacionadas, quienes dicen haber enfrentado un trato similar, destacan en el comunicado.
«El periodismo está protegido por la Constitución de los Estados Unidos. Las fuerzas del orden deben respetar el papel vital que desempeñan…» estos trabajadores, afirman.
«El derecho de los periodistas a informar sobre situaciones volátiles y en desarrollo sin poner en riesgo su salud ni su seguridad es fundamental. Cuando se vulneren estos derechos, no nos quedaremos callados», advierten.
El periodista Don Lemon, expresentador estrella de la cadena CNN, fue puesto en libertad bajo fianza este viernes, tras ser arrestado en Los Ángeles por supuesta violación de la ley federal mientras cubría una protesta en una iglesia de Saint Paul (Minesota) contra las redadas migratorias del Gobierno de Donald Trump.
«No voy a ser silenciado», dijo Lemon, de 59 años, a los reporteros tras quedar en libertad.
El periodista fue dejado en libertad sin necesidad de pagar una fianza en efectivo y con permiso para viajar dentro y fuera del país, a pesar de enfrentar dos cargos: conspiración para violar los derechos constitucionales y violación de la Ley FACE, que prohíbe interferir, mediante el uso de la fuerza o amenazas, en el derecho de una persona a practicar su religión.
Lemon fue detenido el jueves por la noche en Los Ángeles mientras cubría los preparativos de la gala de los Premios Grammy.
«Durante los últimos 30 años he estado cubriendo las noticias. La Primera Enmienda de la Constitución protege este trabajo, tanto para mí como para innumerables periodistas que hacen lo mismo que yo… no me silenciarán. Espero con ansias mi día en el tribunal», insistió el reconocido comunicador.
La fiscal general, Pam Bondi, informó en un breve mensaje en redes sociales que Lemon y otras tres personas fueron arrestadas por «orden» suya, un hecho que generó sorpresa dado que un juez había rechazado los cargos presentados contra el periodista.
El pasado 19 de enero, Lemon estuvo en una protesta en la que un grupo de manifestantes interrumpió un servicio religioso en una iglesia para manifestarse contra su pastor, quien también trabaja para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y corearon consignas como «¡Fuera ICE!».
El Departamento de Justicia del Gobierno de Trump intentó presentar cargos contra ocho personas, incluido el periodista, invocando una ley que protege a quienes participan en servicios religiosos en lugares de culto.
Sin embargo, un juez que revisó las pruebas solo autorizó los cargos contra tres personas y rechazó los presentados contra Lemon y los demás acusados por considerarlos insuficientes.
Posteriormente, la fiscalía solicitó a una corte federal de apelaciones la emisión de órdenes de arresto, pero estas fueron denegadas.
El abogado de Lemon, Abbe Lowell, subrayó en el comunicado que la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión, «existe para proteger a los periodistas cuyo trabajo es arrojar luz sobre la verdad y exigir rendición de cuentas a los poderosos».
El líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, declaró en redes que «no hay ningún motivo» para arrestar a Lemon y había exigido su «inmediata liberación».
La campaña de redadas masivas llevada a cabo en las últimas semanas en Minesota, un estado de mayoría demócrata, ha provocado numerosas protestas, que fueron reprimidas por fuerzas federales.
Agentes de inmigración mataron a dos manifestantes de nacionalidad estadounidense, hechos que desataron una enorme indignación y forzaron a Trump a relevar el mando operativo y a prometer una «desescalada».

